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martes, 23 de marzo de 2010

GRANDES TIPOS Y TIPEJOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA (Serie 4ª): LOS 'NECIONALISTAS'

Enviado a las 30/06/2008 13:41:47
GRANDES TIPOS Y TIPEJOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA (Serie 4ª): LOS 'NECIONALISTAS'
GRANDES TIPOS Y TIPEJOS: GENIOS Y FIGURAS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA (Serie 4ª, por D. Benigno).
Especial:
LOS “NECIONALISTAS”

“Usted es un buen tipo, amigo. Ya lo digo yo. Todas las noches se lo digo a mi mujer: no sabes la cantidad de gente que podría ser Presidente del Gobierno… Mmm… Hasta Rajoy podría, mira tú por donde…”

Bloguer@s de Libertad Digital:

Continuamos, si os parece, nuestra esporádica serie sobre los grandes tipos y tipejos de la Historia de España. Don Benigno Pérez-López y Galtrés, a punto de cogerse unas muy merecidas vacaciones de verano en compañía de su esposa, doña Emiliana, y de su perrita pequinesa Fru-frú, me envía su más reciente galería de probos y réprobos prebostes de España. En esta ocasión, le ha dado por escribir de los nacionalistas. Bueno, él los llama ‘necionalistas’. Ahora veréis por qué. Espero que disfrutéis de los tres tipos elegidos…

1)     SR. IBARRECHE, el del ‘Plan’…, el del plante a la Constitución.
Ejemplar de vasco o euscárico político, en nada ejemplar, cuyo ansioso afán de independentismo y soberanía ha conducido a la azotada y cautiva sociedad vasca a la paranoia unánime y recurrente. De entre la caterva de ‘necionalistas’ (los que convierten en necedad el imponer a los otros su nacionalismo), es el más necio, el más soso, el más malvado y tal vez el menos agraciado, por su insultante parecido con el Dr. Spock, de Star Trek.
La ‘ibarrechetura’ será breve, aunque se aferre al poder con uñas y dientes, pero los dolores de cabezas ajenas van para largo. Se recomiendan tazas de tila a los no avisados y un buen vomitivo a los que le toleran los devaneos soberanistas. Se advierte que su virus es contagioso y puede afectar a la gobernabilidad de España.
 
2)    SR. CAROD-ROVIRA, el de ‘Perpiñán’, o boquita de piñón.
Hizo mofa del martirio de Nuestro Señor colocándose una falsa corona de espinas en la cabeza; pactó con los terroristas de la E.T.A para que no matasen más en Cataluña; pactó con el diablo para obtener el Estatut y la posibilidad de separarse de España en 2014. Creíamos que Pujol era el culmen del nacionalismo catalán: nos equivocábamos. Parece sacado de una mala teleserie catalana, pero no: sale de la cloaca de los traidores a la nación española. Puede descansar contento cuando se jubile, que Cataluña seguirá siendo España y nosotros descansaremos más porque él ya se habrá ido con sus pamplinas ‘necionalistas’.
      
3)    SR. QUINTANA, el del Benegá, o el de ‘Viva Galiza’.
El más triste de los tres, porque ni se le conoce nada bueno digno de ser reseñado, ni se le conoce nada mediocre digno de ser olvidado. Todo lo que se sabe de él es que quisiera cambiar el bello y sonoro nombre de Galicia por el más feo de ‘Galiza’, que suena a roca caliza, como sus bobos discursos en ese soso gallego normativo sin ningún tonillo típicamente gallego. De tan ‘necionalista’ que es, no sabe sino la jerga inventada por su misma cuadrilla. De aquí a cien años nadie se acordará de él, ni tan siquiera su familia, que se ha cambiado el apellido y no quiere saber nada de este iluso falsificador del alma gallega. Promotor de galescolas y de una imposible nación (bueno, él dirá 'nazón') gallega, sigue ahí hasta que Dios se apiade de nosotros.



¡ATENCIÓN LECTORES!
El mapache de CUALQUIE amenaza con reincidir en sus mordeduras y puede aparecer en CUALQUIEr momento.
Así que, ¡ojo al dato!

LA "ROJA"... ¡Y CAMPEONES!

Enviado a las 29/06/2008 23:18:44
LA "ROJA"... ¡Y CAMPEONES!
Celebramos la victoria
de esta brava Selección,
un equipo campeón:
¡España, tú haces historia!
LA “ROJA”...    ¡Y CAMPEONES!

EL “ROJO”…  SIN PANTALONES


Al final en la final,
Justisiero Colorao,
no chingaste el resultao:
¡ESPAÑA es fenomenal!
(Del libro, Las coplas de Cuchufleto)

LA "ROJA"... Y EL "ROJO"

Enviado a las 29/06/2008 11:54:12
LA "ROJA"... Y EL "ROJO"
LA “ROJA”...      Y FINALISTA

EL “ROJO”… Y FEMINISTA



¡No vayas a la final,
Justisiero Colorao,
No se jod… el resultao
Y nos quedemos igual!

SUPERRAJOY EN LA HORA CUATRO

Enviado a las 26/06/2008 21:31:31
SUPERRAJOY EN LA HORA CUATRO
SUPERRAJOY
EN LA HORA CUATRO

¡MUY BUENASH NOCHESH Y SALUDOSH CORDIALESH!

Esta noche ashishtimos al encuentro entre Rushia y Eshpaña en la shemifinal de la Eurocopa Aushtria-Shuiza 2008. ¡Duelo en la cumbre, duelo de poder a poder, duelo en OK Corral, Opá! La furia eshpañola contra el múshculo rusho. La Plaza ‘Roja’ de Colón (pero ¿deshde cuándo Colón esh comunishta?) contra la Plaza Roja de Moshcú. La veteranía de Aragonésh (Zapatonesh, que no Zapatero) contra la zorrería de Hiddink.
Losh graderíosh se vishten de banderash eshpañolash y losh Príncipesh de Ashturiash, Don Felipe y Doña Letizia, preshencian el encuentro desde el palco del… de un eshtadio aushtriaco que no hay diosh que pronuncie…
¡Atención, enviadosh eshpecialesh! ¡Don Gashparrrr Rrrroshetty…!
“Muy buenas noches, Mariano María, a punto de comenzar el partido, hemos hablado con Luis Aragonés y dice que los jugadores españoles est´´an muy motivados para ganar este partido”.
Gashparrr, ¿hay primash de la Federación? ¿Hash hablado con Villarrrr…?
“No, Mariano, no hemos hablado con Villar, pero sí sabemos que hay una importante prima…”
Querido don Gashparrr, ¿no sherá mi prima, la hermana de mi primo el del cambio climático?
“No, Mariano (joé, qué pesao con el primo y la prima), no. Nos han dicho que la única que prima que esperan ver los jugadores son los 400 euros de ZP...”


Mira, Gashparrr, cómo puedesh sher tan cándido, cándido, cándido. ¡No nosh vendash lash milongash del Gobierno! ¡¡¡Esha prima no la va a cobrar ni el Tato!!! ¿Eshtamosh, don Gashparrr o no eshtamosh?
(“Ya sabía yo que con Superrajoy no iba a hacer más que el primo”).

JAMES BOND CONTRA ZIFRA-P (Dedicado a zzzz)

Enviado a las 25/06/2008 23:28:53
JAMES BOND CONTRA ZIFRA-P (Dedicado a zzzz)

CASINO ROYAL:
James Bond contra Zifra P.
(Dedicado a zzzz)

Una llamada urgente de ‘M’ me reclamaba. Apuré el martini que me estaba tomando en compañía de Vesper Lynn, la rubia de piernas de seda, y decidí acudir a la central para ver qué nueva misión me encasquetaban. “Lo siento, cariño. El deber me reclama”, dije con mi acento más oficial y le di un beso. “No te vayas, James”, susurró ella, envuelta entre las sábanas, medio muslo desnudo. “No te olvides de poner la lavadora, Vesper”. “Pues no te olvides tú de comprar el detergente, James”.
Aparqué mi estilizado Aston Martin junto al Mini de Money Penny. No me fijé en sacar el ticket del parquímetro y eso me supuso pagar una multa de 250 libras: ¡que te aproveche, Gallardón! ¡Nos vas a sacar los hígados!
Entré en la antesala al despacho de ‘M’, que era donde se encontraba la mesa de Money Penny. Tiré mi sombrero de fieltro: el perchero saltó y coincidió justo con él. Ya los tengo amaestrados.
Money Penny esbozó una encantadora sonrisa:
-‘M’ te está esperando, James.
-Que espere…
Le di un tiento detrás de la mesa. En ese momento ‘M’ abrió la puerta:
-Déjete de carantoñas. Ahora tienes que meterle mano a otros asuntos más importantes. Y usted, señorita Penny, copie 200 veces en su máquina de escribir “no coquetearé más con los agentes secretos”. ¡Por triplicado!
‘M’, cuya identidad yo desconocía entonces (para mí que es Mariano Rajoy), me hizo pasar a su despacho y me explicó la misión. En resumen, se trataba de darme un paseo por Montecarlo, al Casino Royale, introducirme en una partida de bacarrá contra un tal Zifra-P, malo malísimo de ZPectra, la Organización Internacional del Mal que estaba recaudando fondos en todos los casinos, de Torrelodones a Kuala-Lumpur, para financiar el terrorismo. ‘M’ seguía y seguía hablando mientras yo acariciaba un globo terráqueo y me imaginaba las curvas de Vesper.
“El amigo Q le entregará un modernísimo equipo, altamente adaptado para esta difícil misión. Vaya a verle ahora mismo. Le deseo suerte, James. Ese dinero nos hace mucha falta. Ah, y no se entretenga con Money Penny, que le conozco, ¡picarón, más que picarón!”
Q me recibió en su laboratorio. Después de dos horas de aburrida charla en esa jerga científica ininteligible, le dije que no me hacía falta para nada ninguna de sus estilográficas con veneno ni de sus retro-progre-propulsoras:
-A mí deme una pistola de cañón largo, con silenciador, como Dios manda y déjese de zarandajas, hombre.
* * * * *
Llegué a Montecarlo en el Ferry de Génova: la organización está en crisis y se ahorra todo lo que puede y más. Antes de entrar en el Casino Royale, compré una bolsita de castañas calentitas: me traen buena suerte, y además aquella noche hacía un frío que se te helaban hasta los calzoncillos.
-Es usted Zifra-P, ¿verdad? –le solté a uno de los jugadores de la mesa.
-No, yo soy Orson Wells. Zifra-P es ese de las cejas diabólicas…
No me podía esperar que el malo malísimo tuviera cara de tan malo malísimo.
-No hace falta que usted se presente, ya sabemos todos quién es –dijo el tal Zifra-P, con su voz siniestra y engolada de optimista antropológico.
-Pero si amí me da la gana me presento, ¿no, chata? –una rubia descocada me sonreía al lado (una espía del Zifra-P, fijo). –Mi nombre es Bond, James Bond.
-Vale, vale. ¿Contento? Pues, hala, ¡a jugar, que decía Joaquín Prat!
Estuvimos jugando una y otra vez al bacarrá. Venga barajar los naipes, una mano ganaba yo, otra el Zifra, y así durante dos horas. Subían las apuestas…
-¿Jugamos a algo más arriesgado, don Zifra? –le reté.
-¿Qué le parece si nos jugamos todo a las siete y media? –bizqueaba al hablar.
Si me hubiera negado, mi prestigio de 007 y tres cuartos habría quedado en entredicho. No me arredré. Fui osado. Aposté mi resto (248 millones de euros con 37 céntimos) contra la cifra de Zifra-P. Fue un auténtico triunfo… ¡del Zifra! Perdí hasta los cordones de los zapatos.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *  * * * * * * * * * * * * * *
Cuando salí del Casino Royale, más pelado que el culo de un mono, se me acercó un hombre disfrazado de buhonero. Él me reveló la verdad de todo, y desde entonces no soy el mismo. Es más: ya no soy agente secreto al servicio de su Majestad, sino que regento un estanco en Parla Norte. Oh, lector, te revelo la cruda verdad, la que para mi sonrojo me fue descubierta aquella infausta noche en Montecarlo:
“Señor Bond, me llamo Solbes, Pedro Solbes. En mis ratos libres viajo por Europa, voy de pedigüeño y hago la pedicura a domicilio. El hombre contra el que usted se enfrentó en el Casino Royale no se llama Zifra-P, sino ¡Zapatero!
El pobre está recaudando dinero, pero no para el terrorismo, sino para pagarle a cada españolito los 400 euros de vellón que les prometió y, si le queda algo, cuadrar las cuentas de la economía española. Por eso, no se entristezca, amigo, y cómpreme unos altramuces, que están de chuparse los dedos…”
Ésa fue mi última misión. ‘M’ aún me está buscando para partirme las piernas y echarle el resto a los cocodrilos del Támesis.


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EL EXTRAÑO CASO DEL DR. RAJODÓN Y DEL SR. GALLARDOY

Enviado a las 23/06/2008 12:26:43
EL EXTRAÑO CASO DEL DR. RAJODÓN Y DEL SR. GALLARDOY
EL EXTRAÑO CASO
DEL DR. RAJODÓN
Y DEL SR. GALLARDOY
En estos tiempos de crisis, tras el Congreso del PP, es menester que leamos obras que templen nuestro ánimo, como este fragmento de la famosa novelita de
Robertito Luisito Stevenson…

EN UNA NOCHE LÓBREGA Y OSCURA, desde el despacho del insigne Dr. Mariano Rajodón se vio salir una sombra muy oscura y muy lóbrega, como la noche.



Joseph, el mayordomo deL Dr. Rajodón, miró por la ventana del centro, no por la de la izquierda ni por la de la derecha, sino por la del centro, que era la preferida de Dr. Rajodón: “Joseph”, le decía a su ayo y mayordomo mayor, “tú, que eres tan buen burgomaestre de mi hacienda, mira siempre por el centro”, “Gracias por el elogio, amo”, decía Joseph, a lo que Rajodón respondía: “Para elogio, el ogio del cu…”.

Pero esa noche el mayordomo había visto una sombra en lontananza. Su rostro palideció de espanto.
El lector de estas líneas imaginará la cara de sorpresa de Joseph cuando, a través de la ventana centrina, vislumbró la sombra de un ser espeluznante, simiesco, contrahecho, que saltaba como un loco y maldecía como un condenado a muerte.


El pobre mayordomo, más alterado que Ruiz Mateos al ver una foto de Boyer, gritó a la sombra:
-Usted no es el Dr. Rajodón. ¡¿Cómo se llama usted, por ventura!?
A lo que el extraño, sin inmutarse en lo más mínimo, pero con voz ronca y cazallera, respondió:
-Soy el Sr. Gallardoy, ¡¿qué passsa contigo tío!?
-¿Y por qué sale usted del despacho de mi honorable y querido amo, el Dr. Mariano Rajodón?
Pero el tal Gallardoy, ante los atónitos ojillos de Joseph, ya se había esfumado. Joseph también se esfumó… un puro, aprovechando la ausencia de su jefe.
El pobre sirviente quedóse consternado, cariacontencido, perplejo y, mientras caminaba taciturno, se dijo a sí mismo: “Este tipejo me suena de algo. Ah, sí, ya sé. Se parece a Boris Karloff, el del cine. Pero yo me pregunto, yo me inquiero, yo me interrogo: si ha matado a mi amo, el Dr. Rajodón... 
¿quién me pagará ahora la nómina de este mes, ¿Gallardoy o el simpático y avaro chambelán Zapatting? Un hombre así, así de feo y de siniestro, si es que puede atribuírsele el calificativo de hombre, ¿será cristiano o ateo? ¿será decente o indecente? ¿votará al PSOE o al PP?”

CONTINUARÁ… ("O no... ¡Vaya ushté a shaber!")
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Y en el próximo post…
¡Hablaremos de  JAMES  BOND!

NO ERA UN MAPACHE CUALQUIERA (Al amigo Cualquie)

Enviado a las 22/06/2008 14:23:50
NO ERA UN MAPACHE CUALQUIERA (Al amigo Cualquie)
NO ERA UN MAPACHE CUALQUIERA... (Historia de ficción sobre una mascota de la vida real. Con permiso de Cualquie y dedicado a su grandeza de corazón)

1.
Eran las seis de la tarde de una tarde de hace pocos días. Cualquie estaba en su casa, ya sabéis, esa en la que las tormentas se cargan los malditos ordenadatas (¡vaya mala suerte, pu… tormenta!), cuando se le ocurrió salir al jardín.
Respiró aire puro, miró a esas nubes hinchadas de viento del cielo, suspiró recordando tiempos y rostros de su infancia, y de pronto, como un relámpago en su mente, presintió que algo no funcionaba bien.
Algo no estaba donde debía de estar. Algo. Pero ¿qué? Aparte de la política, las secadoras, las mujeres, la vida… En fin, aparte de todo lo que no funciona bien o lo que no está en su sitio en el mundo, es que Cualquie echaba de menos algo.
Observó con atención: el perro ladró. Y en su ladrido pareció decir ‘¡FALTA EL MAPACHE!’. Cualquie acarició el perro y fue a comprobar si estaba o no el mapache. En efecto, el mapache había escapado. ‘Esto sólo me pasa a mí’, se dijo Cualquie, pensando para sí en su mala suerte.
Pero lo que le vino luego a la cabeza fue la cara de su hijo, que tanto quiere al mapache, la cara de su hijo echándole una mini bronca por haberlo dejado escapar.
Resuelto, aunque él diga que es distraído, se fue para el salón de casa, agarró el teléfono y marcó un número:
-Ace Ventura, ¡dígame!
-Usted es un detective de mascotas, ¿verdad?
-En efecto, señor, ¿en qué puedo ayudarle?
-Mi mapache se ha escapado.
-¿Cómo se llama?
-Cualquie.
-No, usted no, digo que cómo se llama el mapache.
-El mapache también se llama Cualquie…
-¡Ah, pues vaya! ¿Cuándo lo vio por última vez?
-Esta mañana, a eso de las ocho.
-¡Ah! Bien, pues mándame una foto a la calle Jácome Trezzo, 13, ático Z, y pronto tendrá el mapache de nuevo en casa, querido señor don Cualquie.
-Oiga, ¿no se estará usted cachondeando de mí, no?
-No, señor. Vivo en Jácome Trezzo, 13… Y soy el mejor, de veras, el mejor detective de mascotas de Madrid y del mundo.

2.
Tres días después, de nuevo en su casa, un atribulado Cualquie estaba viendo tranquilamente la tele cuando recibió una llamada.
Era Ace Ventura. ‘No, el mapache aún no ha aparecido, pero no pierdo la esperanza de…’ En ese momento, mientras Cualquie escuchaba la estridente voz de Ventura, vio que salía en TV la noticia del Congreso del PP en Valencia.
Cuál no sería su sorpresa cuando, como de la nada, entre Rajoy, Aznar, Fraga y otros dirigentes del PP, surgiendo de debajo de la mesa, se vio la naricilla amable, feliz y respingona del mapache de Cualquie. ‘No me lo puedo creer: ¡mi mapache es del PP! ¡Es un compromisario del PP!’. Ipso facto le dijo a Ventura:
-Es usted un charlatán. Estoy viendo a mi mapache en la tele ahora mismo. ¡Está en Valencia!
-¿Cómo coño ha llegado a Valencia si yo he estado siguiendo un mapache igual al suyo por el Manzanares, junto al Vicente Calderón?
-Pues porque es usted un gilipo… ¡Ya se puede ir usted a la… M-30, ‘gran detective de mascotas del carajo’!
-Oiga, espere, ¿cómo es posible? Pero si los mapaches no saben conducir en moto…
Cualquie colgó a Ventura en ese mismo instante. Cogió lo necesario, dejó una nota a su hijo, abrió la puerta del coche, lo arrancó y se fue a Valencia.

3.
Durante el viaje de regreso, Cualquie miraba al mapache enternecido. Éste también le correspondía con unos ojos reidores, pero apenas cruzaron palabra. Cualquie le había echado una bronca, pero sin usar palabras groseras, porque, a pesar de todo, le tiene afecto, le profesaba cariño y amor a su querido mapache.
Llegaron a casa. Cualquie cogió en brazos al mapachito, a su Cualquito, y le dijo:
-Te perdono el que te hayas escapado. Pero, dime la verdad, porque sólo una cosa me inquieta: ¿has votado a favor de Mariano Rajoy o no?
El mapache gimió, se puso triste y, con el más puro acento mexicano, dijo:
-No, papasito. Me entristece tanto lo que pasa en mi partido, que solo fui a Valensia a morderle a Rajoy en los co…
-¡Cojines, niño! No seas mal hablado.
-Estoy tristoso por no haberlo logrado, papasito. Se interpuso Asnar y ya sabes que a éste le tengo apresio…
-No muerdas a nadie, a nadie.
Y le pasó la mano por el lomo, acariciándolo con ternura.